Estimados compañeros, hoy os presentamos una carta que nos envía un amigo no sanitario tras escuchar por radio las noticias acerca de la futurible modificación de los estatutos del CGE.

Esperamos que os guste.

¿Fascismo en el CGE?

Esta mañana me encontraba en el interminable atasco matutino escuchando la radio y sorprendentemente escucho una noticia que me ha retrotraído a los peores tiempos del franquismo. Escucho que el CGE pretende inhabilitar a todos aquellos profesionales de la enfermería que critiquen al CGE a través de las redes sociales. Mi inicial cara de sorpresa no puede ser reflejada con palabras pero mi posterior indignación sí.

Ni tan siquiera en el tardofranquismo se habrían atrevido a tamaña barbaridad que atacase tan claramente la libertad de expresión. No quiero entrar a valorar quién tiene razón o quién no pues no pertenezco a la profesión de enfermería y, en principio, no me atañe. Sin embargo, como ciudadano no puedo permitir un ataque tal a la libertad de expresión, libertad constitucional básica. Una libertad que se reflejó por primera vez en la historia en 1808 y que fue refrendada en la constitución de 1812 (¡viva la Pepa!).

Lo que pretende hacer el CGE es atacar esta libertad de expresión amenazando a los profesionales críticos con expulsarles de su profesión. Aún no entiendo qué tiene que ver las críticas a lo que, al fin y al cabo, no es más que un Consejo de colegios profesionales con la capacidad de los profesionales de ejercer sus funciones de forma correcta y eficiente. Me dedico a buscar y a mirar un rato para encontrar las raíces de este comportamiento que podría tildarse fácilmente como fascista y sólo encuentro una posible razón: el pesebrismo. Los “profesionales” a cargo del CGE llevan viviendo casi toda su vida de no de ejercer su profesión sino de la profesión de “político-burócrata” y ven peligrar su modo de vida. Por lo que también observo existe una especie de entramado de asociaciones y empresas en las que participan estas mismas personas y que obtienen dinero del CGE. Algo que creo que la justicia debería estudiar aunque esté tan liada con comportamientos similares con más relevancia política.

Me asusto. Sí, me asusto. Me da miedo una sociedad en la que el presidente de una asociación profesional quiere eliminar la crítica de una forma tan fascista y en la que sólo unos pocos profesionales levantan la voz mientras el resto de la sociedad permanece callada y ausente. Yo no quiero recrear el poema de Niemöller y por ello alzo la voz porque si alguna vez lo necesito me gustaría que alguien levantase la voz por mi.

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