Con más de un año de retraso y tras varios anuncios fallidos de que su publicación estaba cerca, por fin la Consejería se ha dignado a dar a conocer a toda la ciudadanía unos  datos básicos sobre el funcionamiento del sistema sanitario público de nuestra región durante el año 2013.

Unos datos básicos sobre lo que ellos consideran poco importante, como la calidad (a la que se le dedica solo ocho  páginas  de 168 y más a la percibida que a la real) y una retahíla de páginas sobre los que ellos consideran que es más  importante y más vendible claro, como  por ejemplo el tema de las tecnologías y sus mejoras, que ocupan nada más y nada menos que 24 hojas  (los sistemas informáticos en los centros, las aplicaciones móviles para el manejo de  historias clínicas, modelo Emram, software varios, etc.)

Tras una lectura profunda y el  análisis que los datos farragosos y poco exhaustivos proporcionados nos han permitido, procedemos a resaltar los datos más importantes que aparecen en dicha memoria:

  • A pesar de que durante 2013 la población con derecho a asistencia sanitaria pública aumentó un 1,31% el número de camas en hospitales públicos de agudos cayó en 271 camas y en los de apoyo en 66 camas respecto al año 2012.
  • Por si no fuera suficiente, con las estadísticas de lista de espera quirúrgica en valores record (65.913 personas en octubre de 2013), parece que la mejor política del consejero de sanidad (Sr. Javier Fernández Lasquetty) fue disminuir 5 quirófanos y 6 puestos de hospital de día de los hospitales públicos.
  • También se redujeron 10 puestos de diálisis en hospitales públicos cuando los ciclos en estos centros aumentaron un 7% durante un año.
  • En un escenario tan desolador, queda patente que el personal al servicio de centros sanitarios del SERMAS no deja de verse reducido, con casi 3.600 profesionales menos.
  • Respecto a la actividad asistencial del SERMAS en 2013 hubo 85.915 urgencias hospitalarias más y la proporción de ingresos urgentes en hospitales aumentó en 1.116 casos frente al año 2012. Prueba de que los problemas de salud de los ciudadanos, ante las listas de espera tan abultadas, empeoran y finalmente tienen que ingresar en el hospital de forma urgente.
  • Por otro lado, a pesar de que el gobierno del PP no deja de vendernos las bondades de los hospitales de gestión privada, si comparamos la actividad de los grandes hospitales de la región (grupo 3), podemos observar que el peso medio bruto del grupo (gravedad de las patologías que se atienden) es de 2,10 frente al de la Fundación Jiménez Díaz (propiedad de Capio) que es de 1,94. Quedando patente que los pacientes tratados en los hospitales de gestión pública tienen problemas más graves y su atención consume muchos más recursos.
  • El número de reclamaciones relacionadas con la asistencia sanitaria en el SERMAS no deja de subir, incrementándose en 3.196 reclamaciones frente a 2012, por lo que podemos inferir que la calidad percibida por los ciudadanos es cada vez peor.
  • Por otro lado, gracias al archiconocido “call center” (gestionado por la empresa INDRA) se derivaron 2304 intervenciones quirúrgicas más que en 2012 a centros de gestión privada pertenecientes al SERMAS (Hospital Infanta Elena, Fundación Jiménez Díaz, Rey Juan Carlos y Torrejón) y se continúan derivando más de 13.000 intervenciones quirúrgicas a centros privados externos al SERMAS. También se duplicó el número de pruebas diagnósticas de digestivo y neurofisiología derivadas a centros privados y se añade como novedad durante este año la derivación de casi 12.000 de estas pruebas prescritas en centros públicos de la red a centros de gestión privada (Hospital Infanta Elena, Fundación Jiménez Díaz, Rey Juan Carlos y Torrejón).
  • Respecto a los conciertos hospitalarios en unidades de media y larga estancia, paliativos y rehabilitación en centros privados los datos en 2013 se mantienen respecto a 2012 y lo más llamativo de toda la memoria es que, además del importante volumen de estancias hospitalarias en centros de salud mental privados (casi 200.000), aproximadamente el 50% de ellas se producen en centros de fuera de la provincia de Madrid (Málaga, Palencia y Ávila).
  • Las páginas dedicadas a la descripción de la actividad y recursos de la atención primaria madrileña contienen una cantidad ingente de datos mal agrupados, con débiles aclaraciones y resulta absolutamente imposible extraer conclusiones hasta para los expertos en esta materia.
  • Sobre la actividad del transporte sanitario no urgente, parece que a la vista de los datos de traslados, con un total de 1.180.000 en 2013 frente a los 1.361.117 de 2012, las cifras han mejorado. Pero después de tener conocimiento de que las empresas concesionarias que realizan estos traslados, cada vez hacen más uso de ambulancias tipo A2, que realizan rutas para trasladar varios pacientes en un mismo viaje, nos obliga objetar con dicha conclusión.
  • Por último, y no por ello menos importante, hemos detectado graves incongruencias entre los datos que se dan a lo largo del texto que podrían hacer tambalear la validez de dicha memoria. Así por ejemplo, acerca de la hemodiálisis en la página 35 se describe que durante el año 2013 se realizaron un total de 2.494 ciclos de diálisis (1.318 en hospital y 1.176 en centros concertados), posteriormente en la página 41 acerca de la actividad de las unidades de hospital de día se asevera que en 2013 se realizaron 29.883 ciclos de hemodiálisis y en la página 50 sobre el sistema de información de enfermedad renal exponen un total de 2.519 ciclos de hemodiálisis.

Por todo ello, ante la terrible situación descrita por la Consejería de Sanidad (y la que se intuye) respecto a nuestro sistema sanitario público, desde AME hacemos unas reflexiones que creemos que todo ciudadano debería plantearse:

  • ¿Es esta la memoria que la Comunidad de Madrid y nuestro sistema sanitario necesita para mejorar su sostenibilidad, su calidad y su universalidad como bien nos venden nuestros representantes?
  • ¿Realmente creen que al darnos números grosos sacados de un sistema ya de por sí viciado, que en algunos casos no coinciden con los que tienen sindicatos y asociaciones varias, y no analizarlos o solo comparar los que les interesa vamos a quedarnos callados? Necesitamos estándares reales de eficiencia y demora, de accesibilidad, de calidad, reglas de derivaciones, de evaluación y un largo etcétera. Y ya ni hablar de gestión económica y rendición de cuentas porque la transparencia es nula.
  • ¿Por qué debemos rompernos la cabeza ahora sobre los datos y su casuística cuando es parte de su responsabilidad y para eso están los gestores puestos por ellos?
  • ¿Alguien encuentra explicación a que, a pesar de la apertura de 10 hospitales “públicos” en los últimos años, el número total de camas hospitalarias en la región no deja de disminuir?
  • ¿Vamos a tener que esperar mucho tiempo más para que la Consejería se digne a presentar la memoria de la Fundación Jiménez Díaz (centro privado concertado con el SERMAS) de los años 2012 y 2013, que es la única que no está a disposición de todos los usuarios?
  • ¿Qué justificación moral tienen nuestros gobernantes del PP para que cada vez los ciudadanos tengan que esperar más para ser intervenidos quirúrgicamente, mientras se cierran quirófanos, camas hospitalarias y se despiden profesionales sanitarios y no sanitarios?
  • ¿Cómo es posible que los gestores de la sanidad pública madrileña, sean los que más y mejor defiendan las políticas privatizadoras, “maltratando” día sí y día también a las instituciones que deberían defender con ahínco, “acribillando” y “menospreciando” a los profesionales que en ellas trabajan (de cuyo malestar damos fe de primera mano) y “menospreciando” y “degradando” a los pacientes y madrileños en general, como queda patente por el abultado número de usuarios que acuden a urgencias de los hospitales desesperados por sus problemas de salud y el nutrido número de reclamaciones que no dejan de aumentar año tras año, mes a mes y día tras día?
  • ¿Realmente ningún dirigente de la Consejería de sanidad se plantea que nuestro sistema sanitario público necesita más recursos propios en unidades de media y larga estancia, paliativos y rehabilitación cuando queda claro que la mayor parte de atenciones en esta área se concierta con centros y entidades privadas?
  • ¿No tienen que soportar suficiente sufrimiento los familiares y pacientes con patología mental sino que además, por exclusiva responsabilidad de nuestros dirigentes políticos, son enviados a ingresar a centros privados situados a cientos de kilómetros de su domicilio?
  • ¿Hasta cuándo va a durar la política de abandono de la salud mental en la Comunidad de Madrid, que ha decido delegar la atención de estas patologías a empresas privadas sin realizar ningún control de eficiencia, efectividad ni calidad?
  • ¿Cómo es posible que tras estos resultados y estas intenciones de futuro no dimitan nuestros políticos del ramo y se vayan para nunca volver?
  • ¿Qué más pruebas necesitan nuestros responsables políticos del PP para cambiar de rumbo de sus políticas en materia de sanidad? Ya es tarde para eso, ahora solo les queda ¡¡MARCHARSE!!
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