El seis de octubre surge el primer contagio de Ébola en España. Desde el pasado mes de abril del 2014, los/as profesionales de enfermería de la UCI y Urgencias del Hospital La Paz en Madrid venían denunciando las improvisaciones y los problemas de seguridad que podían surgir tanto para el personal sanitario como para la población en general debido a la falta de protocolos claros entre otros. Así lo notificaron a la Dirección de Enfermería, la Gerencia del Hospital y los Tribunales.

Es de destacar que dichos profesionales no pidieron amparo al Colegio de Enfermería de Madrid, , ¿para qué después de tantos “no está dentro de nuestras responsabilidades”?; y es que ésta ha sido la respuesta tras los intentos de privatización, de pérdida de derechos laborales del colectivo, el examen-oposición de hace unos días y un largo etcétera.

La única actuación del Colegio de Enfermería de Madrid ante la crisis del ébola, y sus repercusiones en los/as profesionales, ha sido el 13 de octubre y de carácter paternalista: publica en su página la quinta actualización del protocolo de actuación frente a casos sospechosos, elaborado por el Sistema Nacional de Salud. El Codem considera “indispensable su lectura para los profesionales de enfermería con el fin de garantizar su seguridad”, tratándonos como si fuéramos alumnos de primaria.


Han tenido que venir a “rescatarnos” con legitimidad oportunista nuestros supuestos representantes del Consejo General de colegios de enfermería de España
, denunciando las graves deficiencias por parte de unos (uno) que no de otros (otra). Con ello, indirectamente han dicho a los del cole de Madrid: “sois unos ineptos”.

Ser gestor de un colegio profesional es una cuestión muy seria. ¿Cuáles son los méritos y capacidades de los miembros de la Junta directiva del Colegio de Madrid? ¿Qué pruebas de selección tuvieron que pasar para desempeñar los cargos?

Somos más de 38.000 colegiados/as en Madrid. Pero la actual Junta directiva ¿por cuántos de nosotros fue elegida?. En la Junta General -órgano soberano de gobierno del Colegio- se toman las decisiones con el voto de una minoría respaldados por unos estatutos hechos a medida.
Unos estatutos que permiten todo esto no son propios de una institución que quiera ser democrática y transparente.

Si no nos defiende, si no promocionan de forma activa nuestra profesión, si no nos dejan participar en la toma de decisiones, ni siquiera preguntar sobre los más de ocho millones de euros que manejan de nuestras cuotas ¿qué sentido tiene un Colegio así?.

Nos obligan a estar colegiados, sólo hay una salida: cambiar las reglas de juego y cambiar a la casta que dirige nuestro Colegio profesional desde hace ya demasiados años. Diciembre es el comienzo del cambio, nos vemos, pero mientras …

Mamá, papá, me quiero cambiar de cole.

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