Un informe del Ministerio de Sanidad y Política Social del 2010 sobre las unidades de urgencia en los hospitales públicos de la red Nacional, refiere:

1.“ No hay una forma uniformemente aceptada para cuantificar la saturación de urgencias. Algunos indicadores permiten alertar sobre la situación de saturación de urgencias”. Sin embargo, nos marca una serie de directrices, recomendaciones e indicadores como estándares de calidad y excelencia. Superarlos supondría la perdida de la calidad en la asistencia esperada y un riesgo para el paciente:

a)Tiempo de espera media > 60 minutos (filiación administrativa – valoración por un facultativo).
b)Camas/boxes de urgencias ocupados al 100% más de seis horas al día, que implica la existencia de pacientes en el pasillo.
c)Sensación de sobrecarga por parte de los facultativos (criterio subjetivo) más de seis horas al día.
d)Número de días al año en los que no hay disponibilidad de camas en el hospital para ingresar al paciente que lo necesita (esto generalmente sucede cuando el índice de ocupación de camas del hospital es superior a 90%).
e)Tiempo > 4 horas (orden de ingreso medico y posterior traslado a planta de hospitalización). Este tiempo está relacionado con la falta de disponibilidad de camas.
f)Número de pacientes filiados para ser valorados en urgencias que abandonan el hospital sin ser atendidos (altas voluntarias).”

Analicemos estos indicadores y comentemos la situación de las urgencias hospitalarias en la actualidad, basandonos en declaraciones de profesionales que trabajan en ella:

1. Daremos por hecho que en las urgencias hospitalarias de la Comunidad de Madrid un paciente entra por la puerta con una dolencia o enfermedad y es valorado en menos de 1 hora por un facultativo o por un enfermero a través de las salas de triaje (si existe) en la cuales se determina la premura de la urgencia.

2. Los boxes de urgencia tienen sus camas ocupadas al 100%, más alguna camilla atravesada en medio de la habitación y algunos pacientes en sillones que también deben ser atendidos y vigilados por un mismo personal de enfermería independiente de la gravedad del mismo. Efectivamente a las gerencias les resulta complicado determinar el ratio enfermera/paciente, puesto que la cama atravesada o el sillón de la sala, resultan poco excelente cuantificar y mucho mas si desconocen la gravedad o las necesidades del paciente.

3. El número de días al año en los que no hay disponibilidad de camas en el hospital para ingresar al paciente en la planta es elevado. Si no fuera así, no se pasarían los pacientes ingresados en urgencias hasta 5 días, en condiciones de hospitalización precarias, con la movilidad limitada, sin pasear, sentarse en un sillón, tomar la dieta o alimentarse acorde a sus necesidades previas o recibir a sus familiares más que en momentos puntuales. Ingresos en urgencias de cinco días que privan a los pacientes menos autónomos y con dependencia parcial, de cuidados de enfermería que en una planta de hospitalización recibirían. Situación que no solo no les beneficia sino que hace empeorar la situación que les hizo acudir a urgencias.

4. Nos llama la atención que entre los indicadores sólo se tenga en cuenta exclusivamente el criterio subjetivo de los facultativos sobre las “cargas de trabajo”, sin considerar al personal de enfermería, que atienden tanto a pacientes que precisan cuidados de una planta de hospitalización , como los que requieren una vigilancia más exhaustiva y controles más propios de unidades de cuidados críticos . Claro despropósito o ignorancia interesada de las gerencias sobre la figura de la enfermera/o que atiende las necesidades y la enfermedad de los pacientes, en ocasiones mas allá de sus competencias de modo oficioso, y que el resto del equipo sanitario reconoce , “para sacar el trabajo adelante”, nos resulta intolerable.

Según el mismo informe del Ministerio de Sanidad y Política Social de 2010:

g) “- Se recomienda que la UUH (unidad de urgencia hospitalaria) disponga de un sistema de triaje, que permita la rápida clasificación del paciente en función de su gravedad, asignándole un tiempo máximo de espera.
h)- Se recomienda que el tiempo máximo de observación-valoración del paciente en la UUH no sobrepase las veinticuatro horas
i)- Se recomienda que la atención en la unidad de observación del paciente debe ser más de seis horas en la UUH.
j)-Se recomienda que ningún paciente pendiente de ingreso permanezca en la UUH más de doce horas desde que se ordena el mismo.
k)- Se recomienda que el 90% de los pacientes atendidos en la UUH, sea dado de alta, ingresado o trasladado a otro centro en cuatro horas. Sobrepasar este dintel incrementa el riesgo de saturación de urgencias.”

5. Estas recomendaciones no se han seguido en la Comunidad de Madrid desde el 2010. La apertura de los Nuevos Hospitales no ha supuesto un aumento de las camas hospitalarias en la comunidad Madrid. Hecho que sumado a los consecutivos cierres de camas en hospitales públicos, tiene como consecuencia la saturación de los Servicios de Urgencias de los hospitales que últimamente han denunciado las enfermeras del Hospital La Paz y del Hospital Príncipe de Asturias. Denuncia que podría ser extensible a la generalidad en los hospitales de la Comunidad de Madrid pese a que las gerencias lo nieguen.

Por lo tanto AME quiere denunciar:

1. Que sustituir los pacientes en pasillos, por pacientes en sillones no supone que estos pacientes no requieran unos cuidados de enfermería con la calidad que se merecen.

2. Que el cierre de camas hospitalarias para ahorrar en personal tiene como consecuencia la saturación de las Unidades de Urgencias Hospitalarias.

3. Que la politización y la medicalización de las gerencias hospitalarias hace que se menosprecie los cuidados de enfermería que necesitan los pacientes y se infravalora el potencial que tiene el profesional de enfermería para dar una atención sanitaria de calidad y segura, previniendo complicaciones nunca deseables.

4. Que es una incoherencia por parte de los gestores hospitalarios promover una cultura de seguridad entre el personal hospitalario, mientras que en las Unidades de Urgencias no se ponen las medidas oportunas para evitar incidentes de seguridad (úlceras por presión, caidas, complicaciones por atención tardía, transmisión de infecciones, etc)

5. Que las gerencias hospitalarias y algunos jefes de servicio intentan ocultar los problemas de los hospitales por intereses meramente personales y/o políticos.

6. Que las direcciones de enfermería no defienden los valores y potenciales de la enfermería, ni escucha a los profesionales, estando siempre subyugadas a los intereses de la dirección médica y la gerencia del hospital sin tener en cuenta las necesidades de los pacientes, que son a los que nos debemos.

7. Que disminuir la demanda por parte de la población de las Unidades de Urgencias Hospitalarias debe pasar por reforzar la atención primaria de salud.

8. Que la disminución de la calidad asistencial en las Unidades de Urgencias Hospitalarias puede llegar a ser el objetivo de la consejería de sanidad para desprestigiar la sanidad pública y hacer que la población que pueda permitírselo acuda a la sanidad privada.

Firmado:

Junta directiva AME

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