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En el BOCAM del 25 de noviembre de 2013 se publica la ORDEN 1017/2013, de 22 de noviembre, de la Consejería de Sanidad, por la que se adscribe a la Gerencia del Hospital Universitario “La Paz” las competencias, funciones y servicios del Hospital “Carlos III”, para su configuración como hospital de media estancia.

Tras una escueta exposición razonada donde se nos presenta el tan repetido mantra (después de la supuesta insostenibilidad de nuestro sistema público de salud) del cambio de necesidades de nuestra población de una atención en centros de agudos a la realizada en centros de crónicos.

En su articulado se establece la absorción por parte del Hospital Universitario de “La Paz” de todos los recursos materiales y humanos del Hospital Carlos III y se establece un plazo de 6 meses para adecuar este centro a su nuevo régimen como centro de media estancia.

¿En qué consistirá dicha conversión?

Las 116 camas de las unidades de hospitalización se reconvertirán a unidades de media estancia y únicamente se conservarán 10 camas para la unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA). Perdiéndose así las 8 camas existentes hasta la actualidad de cuidados intensivos y reduciéndose en 7 las camas dedicadas a cirugía general (actualmente hay 6 camas de corta estancia quirúrgica y 11 camas de CMA).

Nada se sabe aún de qué suerte correrán unidades que hasta ahora eran de referencia en nuestra comunidad y enormemente premiadas por su excelencia (unidad del viajero, unidad de VIH pediátrico, unidad de adopciones internacionales, unidad de medicina tropical, unidad del tabaquismo y unidad de enfermedades infecciosas) ni de aquellas que difícilmente parecen integrarse en un centro de media estancia, como el servicio de medicina nuclear (que cuenta con una tomogammacámara y una gammateca), el servicio de radiodiagnóstico ( con equipos de radiología convencional, ecógrafos y TAC), laboratorios (hematología, bioquímica, inmunología, microbiología y parasitología) , el servicio de anatomía patológica (con unidad de PAAF e inmunohistoquímica y biología molecular) y el servicio de urgencias. Asimismo, no se conoce que especialidades médicas existentes actualmente en el centro (cardiología, cirugía general, digestivo, endocrinología, enfermedades infecciosas, inmunología, medicina interna, medicina preventiva, neumología, neurofisiología, neurología, pediatría y rehabilitación) van a ser eliminadas.

Por ejemplo, en los presupuestos del año 2012 se fijaban como actividades prioritarias del centro, entre otras, la “implantación y desarrollo del Laboratorio de Imagen Cardiovascular Humana (LIICH), en colaboración con el Consejo Nacional de Investigaciones Cardiovasculares” y la “potenciación y difusión de los servicios de vacunación internacional, adopción internacional, consulta tropical y tabaquismo.”

Hoy sabemos, que el dinero invertido entonces se va a convertir en un gasto, ya que ambos programas desaparecerán de este centro en 2014.

La conversión de este hospital de agudos en centro de media estancia se incrusta dentro del “Plan de medidas de garantía de la sostenibilidad del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid,” ¿pero realmente se cree el Sr. Lasquetty que nos vamos a tragar que esta medida supone un ahorro a los madrileños?.

De momento ya se ha adjudicado, mediante un contrato menor de 15.125€, la redacción del proyecto de remodelación de las plantas 3ª, 4ª, 5ª y 6ª, pero queda aún por sumar el importe por la realización de las obras y de su dotación material.

Así, el presupuesto para este centro en el año 2012 fue de 37,9 millones de €, en 2013 32,6 millones de € y en 2014, lo único que sabemos de momento, es que no va a ser fácil obtener dicho dato al no darse disgregado por su integración en el Hospital Universitario de “La Paz.”

¿Aprovechará el ejecutivo esta coyuntura para esconder facturas de obras millonarias?.

¿Realmente es necesario reducir la actividad quirúrgica de este centro cuando en nuestra comunidad los últimos datos del mes de Octubre de 2013 revelaban que más de 63.000 personas esperaban para ser intervenidos quirúrgicamente?.

¿En cuántos miles de personas se van a ver incrementadas las listas de espera para ser vistos en consulta de especialidades médicas o realizarse una prueba diagnóstica que hasta ahora se podían realizar en este centro?.

¿Qué ocurrirá con todo el material sobrante de este centro (camas, material de quirófano, aparataje de radiología, maquinaria de laboratorios,….)? Sr. Lasquetty le imploramos que no acaben arrinconados en cualquier sótano o peor aún desechados en cualquier contenedor.

¿Qué ocurrirá con la coordinación estatal que ostenta el servicio de pediatría de este centro en el programa TEDDY, cuyo objetivo es crear un equipo europeo para el cumplimiento de normas éticas, el estudio y desarrollo de fármacos para niños? Por si no lo sabe, es el único centro español que participa en este proyecto.

¿Dónde serán atendidos ahora los viajeros internacionales antes de sus viajes y, muy especialmente, a su regreso tras presentar síntomas sospechosos de enfermedades no comunes en el resto de centros (cólera, fiebre amarilla,…)?

Hasta ahora este centro cuenta con personal altamente especializado en estas patologías y los ciudadanos madrileños lo reconocen por ello.

Desde AME esperamos que los ciudadanos de la Comunidad de Madrid pronto podamos despertar de esta pesadilla y se ponga fin a la brutal destrucción que está sufriendo nuestro sistema sanitario público.
Los profesionales sanitarios de la CAM no cesaremos en el empeño de defender la atención mediante cobertura sanitaria pública de todos nuestros usuarios.

¡¡SI SE PUEDE!!

VÍCTOR JIMÉNEZ FERNÁNDEZ.

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