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​El efecto mariposa según la teoría del caos, dice que: “dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en ciertas formas completamente diferentes; una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar en efecto considerablemente grande a mediado o corto plazo de tiempo”

​Considerando el nivel de salud de la población y la sociedad desde un punto de vista holístico, podemos decir hay que ser extremadamente cuidadoso a la hora de ahorrar en una parte del sistema sanitario o de las ayudas sociales para que este ahorro no repercuta negativamente en la salud de los ciudadanos. Tan cuidadoso, como un cirujano a la hora de guiar el bisturí con su mano para que se consiga el objetivo deseado sin empeorar el estado de salud del paciente.

​¿Tenemos que explicar de nuevo a nuestros gobernantes que la prevención, la detección precoz, y la atención temprana ante cualquier problema de salud supone ya de por sí un ahorro?

​Parece que en la actualidad lo único que importa son los números a corto plazo, y ganar las elecciones cada 4 años. Controlar una Diabetes Mellitus en una persona de 30 años, ahora puede resultar caro si lo indicado es la colocación de una bomba de insulina. Pero un mal control de la Diabetes puede suponer que esa persona cuando tenga 50 años padezca una retinopatía diabética, necesite un trasplante de riñón o precise una amputación de algún miembro. Señores políticos, a esa persona sí que le importa y mucho lo que le ocurra dentro de 20 años y lo que le ocurra puede salir mucho más caro al sistema nacional de salud y a la sociedad.

¿Le parece normal que se esté discutiendo quien tiene que pagar esa bomba de insulina cuando al final el bolsillo del cual saldrá será el de todos?

​Se empeñan en disminuir la calidad de vida de nuestros ancianos y ciudadanos, disminuyendo su poder adquisitivo, que en aquellos que tienen una pensión mínima o pequeña supone no poder alimentarse en condiciones, o no adquirir los fármacos que precisan para controlar sus enfermedades, y se les olvida que si la consecuencia de estos recortes suponen un ingreso hospitalario, supondrá mucho más gasto.

​Se reducen las ayudas a la dependencia, se instaura el copago en la teleasistencia, se limitan y dificultan los derechos laborales de los trabajadores para que puedan cuidar de sus familiares dependientes “en casa”, incluso cuando el trabajador solicita un permiso sin empleo y sueldo.

​Los avances científicos han permitido que se eviten estancias hospitalarias con cirugías ambulatorias, pero esto no significa que el paciente no haya sido operado y que no precise una serie de cuidados. Es en este momento, cuando son importantes los permisos laborales de familiares, y sin embargo, una operación de cataratas de un familiar no es considerada lo suficientemente grave como para precisar compañía, sin tener en cuenta que los que precisan esta operación son personas de edad avanzada.

​El copago de medicamentos de administración hospitalaria cuando los pacientes permanecen en sus domicilios, supone de nuevo una penalización y un riesgo de abandonos de tratamientos, que a la larga puede suponer un mayor coste al sistema sanitario público, dado que puede condicionar futuros ingresos hospitalarios. Parece que nuestros gobernantes no se dan cuenta o no quieren hacerlo en estos momentos, es que lo que de verdad puede hacer insostenible el sistema sanitario público son las complicaciones o los tratamientos en fase avanzada de patologías que en la actualidad pueden ser controladas de forma ambulatoria. La excusa de este copago es la “equidad” ¿equidad cuando se está hablando de enfermedades mucho más graves? ¿equidad cuando se compara tener la tensión arterial alta con un cáncer? ¿equidad cuando estos pacientes tienen que trasladarse hasta el hospital que en muchos casos les pilla mucho más lejos de casa que la farmacia de la esquina? ¿equidad cuando a lo mejor se tienen que gastar mucho más de los 4 euros por envase, en un autobús, el metro, gasolina para el coche o el aparcamiento del hospital? Pero, ¿qué nos está contando este gobierno?

​En el RDL 16/2012 se retiró la cotización a la Seguridad Social de los cuidadores familiares no profesionales, ¿no sabe la Sra. Mato que tendría que estar agradecida a los familiares que quieren cuidar a sus dependientes en sus domicilios y que eso ya de por sí supone mucho más ahorro que la institucionalización de dependientes, además de una mayor calidad de vida de los dependientes?

​Según José Luis Gómez-Ocaña, portavoz de la Coordinadora Estatal de plataformas en defensa de la Ley de Dependencia, existen 200.000 dependientes que aún no han recibido la ayuda a la dependencia que ya les ha sido reconocida y los recortes en dependencia supone que no se reconocerán más ayudas.

​Cambiar ayudas económicas, por ayudas a domicilio, asistencia a centros de día y/o la institucionalización de los dependientes, saldrá mucho más caro para todos los ciudadanos, pero le dejaría grandes beneficios a algún empresario. No tenemos más que ver lo que puede costar una residencia de ancianos privada, coste que muy pocas familias pueden soportar. Cualquier ayuda económica, facilidades como la teleasistencia, o que dejen elegir a las personas dependientes a quien contratar para que les cuide, sale mucho más barato que las ayudas a domicilio tanto para ayuntamientos como para los dependientes sujetos a copago. Eso sí, el negocio para algunos está garantizado, y sólo por hacer de intermediario.

​Sra. Mato, Sr. Rajoy, ¿Quieren ahorrar?

​No recorten en la detección precoz del cáncer de mama, los tratamientos precoces son mucho más baratos que los que se realizan en estadíos más avanzados, y no digamos nada lo que supone para las mujeres que lo sufren. No recorten en la atención temprana a afectados por VIH, ni en la prevención de su contagio. No recorten en la atención a drogodependientes, ni en la prevención de drogodependencias.

​Si una persona quiere cuidar de su familiar enfermo o dependiente en su casa, facilítenles la tarea, establezcan unos permisos laborales adecuados a las necesidades de los ciudadanos, no les haga pagar por las medicinas que antes no tenían que pagar y que en el caso de estar ingresado en un hospital no pagaran.

​Faciliten la labor a los familiares que prefieren que un familiar fallezca en su casa, no les abandonen, fomenten la asistencia a domicilio desde los centros de salud que no les haga sentirse que están solos en el cuidado a su familiar.
​Fomenten la educación sanitaria para el autocuidado y el cuidado de familiares; La enfermería tenemos mucho que decir en esto, pregúntenos, pero no a nuestros “representantes” sino a los profesionales que estamos día a día conviviendo con los problemas de los pacientes.

​Eviten los ingresos hospitalarios y las institucionalizaciones de ancianos y dependientes, pero no por abandono y dejadez, sino porque de verdad se les están dando unos cuidados adecuados a sus necesidades en sus domicilios.

​Favorezcan el control de enfermedades crónicas para evitar posteriores complicaciones que no sólo afectaran a la persona en su calidad de vida y autonomía personal y económica, sino que aumentará el gasto sanitario.

​No se preocupen tanto por si hay alguien que recibe 100 euros de más, para luego gastarse mucho más en empresas que pretenden hacer de la salud de la población y de la dependencia, su negocio. La gente que tiene pocos recursos, no tiene más remedio que gastarlos, aumentará su recaudación de IVA, se lo aseguramos.

​Si no lo hacen, no tendremos más remedio que pensar que su intención no es ahorrar, sino favorecer negocios a empresarios amigos, a costa de las penas y penurias de los ciudadanos, a los que cada vez se les estrangula más, tanto en sus presupuestos familiares, como en sus derechos a ser atendidos adecuadamente, en beneficio de ellos y de la sociedad. No nos hagan pensar que lo que pretenden es deshacerse de quienes les molestan, salvo que sus familias tengan el suficiente dinero como para contratar a quien le de la gana para cuidarlos o institucionalizarlos en residencias privadas que en muchas ocasiones dejan bastante que desear a la hora de dar unos cuidados de calidad a sus residentes.

​Y sobre todo Sra. Ministra, haga el favor de tener cuidado cada vez que mueve sus alas de mariposa, porque puede provocar un tsunami, como ya se ha demostrado desde julio de 2012, nada beneficioso para los ciudadanos, ni para la sostenibilidad del sistema público de salud en un futuro. ​Nada es gratis en esta vida, pero hay que pensarse mucho en qué partida se debe y se puede ahorrar y en cual no.

​A usted, Sra. Mato, lo único que la puede pasar es que por sus medidas equivocadas, su partido pierda las elecciones, o a usted la quiten el ministerio para colocarla en otro sitio. Las consecuencias para los ciudadanos son mucho más importantes, está en juego su salud, su vida y el disfrute de ella. Y cuando se habla de vidas y de salud, Sra. Mato, no vale con un “lo siento, me equivoqué”, porque el daño realizado no es reparable siempre. El llamado Pacto por la Sanidad, puede que engañe a muchos, pero a los que no nos engaña, estaremos aquí para recordar a todos que es un lavado de cara de su gobierno de cara a la galería, con unos representantes que no se representan más que a sí mismos y al poder de su institución, a saber a cambio de qué.

Amelia Batanero.
Secretaria Asociación Madrileña de Enfermería AME.

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