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Buenos días Javier,

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Ésta de hoy es una carta especial. En realidad no va dirigida únicamente a ti. Quiero que la lean los profesionales de la Salud y todos los ciudadanos cercanos a la Marea Blanca. Pero a la par deseo que la leas tú también, porque así conocerás más a fondo algunos de los principios centrales de su estrategia: honestidad y transparencia. Hasta es posible que aprendas algo de ellos.

Muchos meses de lucha no son nunca demasiados cuando los objetivos no están conseguidos. Pero ciertamente son muchos y, por ende, agotadores. Toda lucha, además, aunque esté sostenida por una masa importante de personas, en sus concreciones necesita de un grupo, habitualmente no numeroso, que lidere, organice, promueva, de estructura, estimule, etc. Así fue nuestra experiencia no solo en Montgomery, sino en todo el Estado de Alabama. Y hubo un momento en que el cansancio y el desasosiego nos inundaron, porque es durísimo luchar contra el poder instituido, que tiene todas las herramientas para doblegarnos y, sobre todo, para intentar dividirnos.

.Por ello, permitidme algunas reflexiones de esta abuela cebolleta (qué nombres más raros usáis), cuyo mayor dolor no fue la cárcel o la amenaza permanente del Ku-Klux-Klan, sino las desavenencias internas y la falta de escucha y de acuerdos entre nosotros mismos, todo ello alimentado, a veces de modo claro, a veces de forma subrepticia, por el propio poder. Afortunadamente, el reverendo Martin Luther King nos ayudó a no perder el horizonte, pero sobre todo nos animó a utilizar herramientas colectivas que permitieran no desfallecer y seguir en la lucha. Hablo de memoria y aunque una ya está muy mayor, voy a intentar recordar algunas de ellas, a modo de decálogo:

Recordad sistemáticamente los objetivos de fondo. Son los que alimentan la lucha y, en muchas ocasiones, se desdibujan por los avatares de lo cotidiano, los conflictos internos y los cansancios acumulados.

Controlad vuestro propio narcisismo, es uno de vuestros peores enemigos. El poder lo sabe, por eso va a intentar deciros –en privado, obviously- lo esencial que sois para la resolución del conflicto, frente a otros que no lo son… El primer eslabón para la cadena de manipulación.
Sed transparentes con los compañeros de lucha, precisamente porque los actores son plurales y los intereses particulares, en principio legítimos, no necesariamente coincidentes. Las agendas encubiertas generan mucho dolor y mucha sensación de traición. Tenéis derecho a vuestra agenda particular o grupal, pero no puede ser encubierta

Considerad a los compañeros como interlocutores válidos en condiciones de simetría moral, pertenezcan a AMYTS, a AFEM, A CC.OO., a un colectivo de no-sanitarios, etc., trabajen en un quirófano, en las cocinas, etc., etc. No olvidéis que es mucho más lo que os une que lo que os separa y que desde ese reconocimiento podréis llegar a acuerdos a partir de la deliberación.
Sed creativos, no os atéis a ninguna de las mediaciones (huelga, marea, asamblea, organización…). Poned en jaque vuestra imaginación y vuestras ganas de quebrar lo injusto. El límite no es la legalidad, sino la legitimidad que aporta la autoridad moral y la coherencia en tus valores. El límite no es la necesaria agudización del conflicto, sino el ejercicio de la violencia, como nos enseñó el reverendo Luther King

Poned la cabeza donde pongáis los pies. No os alejéis de los escenarios de acciones reivindicativas y de visibilización del conflicto. No solo alimenta el alma, sino que ayuda a no perder “dosis de realidad” y a fortalecer la dimensión comunitaria de la lucha.

Trabajad la dimensión política del conflicto; no os avergoncéis de ello. Si los adversarios son políticos, no dudéis de la presencia habitual de esta variable. Perspectiva política no significa visión partidista. Sólo cederán a vuestros objetivos y presiones si el coste político de mantenerse en su postura es significativo. La sanidad para ellos solo importa en la medida en que les aporte rentabilidad o coste político, aunque luego tenga consecuencias económicas. La dimensión política te ayuda ampliar redes y redimensionar la lucha con gentes de otros ámbitos (mareas, etc.), lo que puede suponer oxigenación y apoyo mutuo.

Gestionad y diversificad los riesgos con inteligencia y, en la medida de lo posible, de forma colectiva. Huid de la superwoman y de la cobarde que hay en todas nosotras. Pero sí, es necesario asumir riesgos. Apostar a fondo por ganar un bien tan preciado (para nosotros la igualdad, para vosotros la sanidad pública) supone asumir el riesgo de perder algo significativo. Decidme lo que arriesgáis y os diré en lo que creéis. Insisto, con inteligencia y prudencia, pero asumiendo costes y riesgos.

Cultivad los puntos de encuentro desde lo lúdico y lo afectivo con los compañeros de lucha. Cenas, acciones lúdico-reivindicativas, etc., que alimenten lo personal y lo colectivo. El buen humor es también central para sostenerse. En la misma línea, descansad y pedid ayuda. En ocasiones, los militantes de una causa hemos tenido el riesgo de la omnipotencia y al final nos hemos podido quemar antes de tiempo.

Incorporad explícitamente estrategias de manejo del conflicto. No improvises. Hay mucha gente con experiencia de ello… y ¡no tenemos por qué saber de todo!
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Queridos amigos, el camino es largo porque vamos lejos. Os animo a incorporar claves como las aquí mencionadas, para no agotaros. Lo merecéis. Vuestra lucha ha sido, hasta ahora, auténticamente ejemplar. Tengo un poco de mala conciencia porque, pretendiendo cuidar a JFL, a ver si espabila, me he olvidado un poco de vosotros. Ya sabréis disculparme.

Y a ti, Javier, recordarte que:

tu narcisismo
tu utilización de la sanidad (como medio) para obtener tus mediocres fines políticos particulares
tu ausencia de contacto con la realidad del ciudadano de a pie que va al sistema, la falta de reconocimiento de tus adversarios como interlocutores válidos, etc.
tu negativa a asumir el riesgo de la deliberación real en público
tu manejo tan habitual del desprecio de los que opinan de manera distinta a ti y tu antidemocrática manera de gestionar los conflictos, más centrada en buscar culpables que soluciones

…todo ello se va a convertir en tu propia tumba política y morirás políticamente solo

Quizás porque se te ha olvidado que las convicciones, el cuidado mutuo y la perseverancia van a ser la base de alimento de tus profesionales.

No menosprecies a tus adversarios, Javier, no les desprecies. Descubrirás maravillas.

Un fuerte abrazo,

Rosa

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